No podía
creer lo que veía. Platos y platos de comida llegaban a la mesa de mi grupo. Habían
halos enormes de pan ligero y desconchado, y triángulos del manchego. Habían
tazones de aceitunas españolas de verde brillante, mezcladas con cebollas
perlas y escabeches pequeñísimos. Habían huevos y patatas fritos, carne tirado
rico, círculos de berenjena frita y espárragos a la parrilla. Nunca había visto
tanta comida en solo una mesa, ni en una cena china. Tomé un poco de todo y
todos los platos tenían un sabor rico. Toda la comida era deliciosa.
![]() |
| La ensalada mixta de mi madre española. |
Pero
el plato por lo que regresé para más no era ni las patatas ni las aceitunas.
Fue la ensalada mixta. Esta frase, como aprendí durante mi viaje, refiera a
cualquier tipo de ensalada fría. La ensalada de la Taberna Toscana consistió en
los tomates y las cebollas blancas, remojados en aceite de olivas y vinagre
blanco. Era un plato sencillo, pero hizo que mis papillas del gusto bailaran.
Creo que comí al menos cinco porciones de esa ensaladita.
Tuve
varios encuentros con la ensalada mixta durante mis cinco semanas en España.
Habían muchas variaciones, desde platos básicos de lechuga y tomates hasta
ensaladas complejas hechas del maíz, atún y aceitunas españolas finas. Pero
cada ensalada era sencilla de la manera más encantadora. Normalmente una
ensalada mixta no tenía más que 6 ingredientes y no encontré ni una vez el
aliño. El “aliño” de España era el aceite, el vinagre blanco y la sal. Lo mejor
era que todos los vegetales eran tan frescos como si habían cogidos de un
jardín el mismo día en lo que los comí.
Tengo
memorias buenas de muchos platos españoles, de varios niveles de la
complejidad. Pero la ensalada mixta es un plato que recuerdo con mucho cariño.
Son platos modestos, pero ese carácter esconde una explosión de los sabores y
la frescura. Ensalada mixta es una prueba viviente que, a veces, las cosas más
sencillas puede inspirar los encantos mejores.

No comments:
Post a Comment