Tuesday, April 28, 2015

Introducción

Afuera de la ciudad de Toledo
           La comida. Es una de las características principales de un lugar. Es posible decir que, a veces, la comida puede ser la característica más importante. Durante el verano de 2014 visité un lugar en lo que la comida es uno de los aspectos cruciales de la cultura: España. Pasé cinco semanas en Madrid y en Oviedo, el capital de la región noroeste de Asturias. Visité a museos y caminé por sendas hermosas de las montañas. Toqué mi guitarra sobres las esquinas animadas de Madrid y completé mi concentración menor en el español con clases de la Universidad de Oviedo.
           Pero mi actividad más importante fue comer. Sabía que España valora la comida buena y ¡no quería perder la oportunidad de experimentar ese aspecto de la educación cultural! Había prometido a mi misma que comería todo lo que estaba en mi plato, sin preguntas, al menos hasta que hubiera terminado mi comida. Esta promesa me llevó a algunos platos verdaderamente fantásticos y poco corrientes. La lista incluye la tortilla española, la sidra asturiana y bocadillos de calamares (elaboraré un poco más tarde…).
           Los platos fascinantes, sin embargo, no son mis únicas memorias de la comida española. Cada comida nueva que probé inspiró un cuento. Además, en muchas ocasiones, una pequeña lección vino con cada plato. Las lecciones que llevé a mi casa desde España valen a todos aspectos de la vida, no solo a la comida.
            Así, este blog es una retrospectiva, una celebración un año después de la comida de España y lo que me enseñó. ¡Buen provecho!